Turrón casero
Dentro de un ratillo me voy para Madrid, a pasar la nochebuena con la familia; como ayer tuve clase, no tenía ganas de meterme 7 horas de coche después de la paliza que supone una práctica en cocina, para conducir, hay que estar despejado. Aproveché la tarde para hacer turrón casero, aquí os dejo un par de recetas.
Turrón de Alicante
Ingredientes: Almendra tostada sin piel 250g, azúcar 150g, miel de romero 50g, agua 30 g, 2 obleas
Lo de las obleas que es este papel de arroz que llevan los turrones por fuera, yo lo he conseguido en “parami”, que está en Diputació 202, en otros sitios, tendréis que preguntar. La miel, tiene que ser de la buena, no vale una que lleve glucosa y todo tipo de aditivos. Es facilísimo de hacer siempre que tengamos unas precauciones. Antes de empezar, todos los ingredientes tienen que estar preparados, pesados y a mano. Las claras tienen que estar a temperatura ambiente.
1.- “Encamisamos” el molde: le ponemos una tira de papel sulfurizado, untadita de mantequilla por ambas caras y untamos también el molde. Si os hacéis con spray de mantequilla, os ahorráis un buen engorro. Encima del papel, le ponemos una oblea cortada a la medida del molde. Nos preparamos una segunda oblea del mismo tamaño.
2.- En un cazo ponemos la miel, el agua y el azúcar y hacemos un almíbar hasta llegar a 145º (punto de caramelo rubio). Se hace rapidísimo.
3.- Mientras se hace el almíbar Montamos las claras a punto de nieve.
4.- Vertemos el almíbar caliente sobre las claras en un hilito, batiendo constantemente con unas varillas (recomiendo eléctricas). Aquí la temperatura de las claras y el varillado es crucial, si están frías se te cristaliza el almíbar y lo que consigues son pegotes de caramelo flotando en clara de huevo.
5.- Añadimos la almendra removiendo bien, de forma que cubramos completamente todas las almendras.
6.- Echamos la mezcla en el molde, presionamos bien para repartirlo por todo el molde de forma regular, ponemos la segunda oblea presionado un poco más y listo, en media horita a temperatura ambiente estará frío y listo para hincarle el diente
Nougat de chocolate y pistachos
Ingredientes: Pistachos pelados 250g, azúcar 150g, miel de romero 50g, agua 30 g, chocolate de cobertura 60g, 2 obleas,
Se hace exactamente igual que el anterior, sólo que una vez que hemos incorporado el almíbar a las claras, añadimos el chocolate bien picadito y seguimos batiendo un poco, con el calor el chocolate se derrite y queda homogéneo
Turrón de Yema
Agua 60g, glucosa líquida 15g, azúcar 200g, extracto de vainilla, Yema 75g, almendra molida 200g, un poco más de azucar
Esta nos vale para darle salida a todas esas yemas que se nos han quedado muertas de risa después de hacer tanto turrón. Necesita reposar un mínimo de 24 horas y mejor si lo hacéis con varios días de antelación, necesita madurar.
1) Encamisar el molde con papel sulfurizado untado de mantequilla por las dos caras y dejando un buen trozo para luego cubrir el turrón
2) Hacer un almíbar con el agua, el azúcar, la glucosa (en tiendas de cocina) a 116 – 118 º bola suave
3) Cuando el almíbar alcance la temperatura, lo volcamos sobre las yemas, mezclando suavemente con la lengua.
4) Añadimos la almendra molida, batiendo con la varilla y lo volvemos a poner al fuego muy suave, moviendo con la lengua, medio minutito. Así aseguramos la cocción de las yemas y que el turrón se nos va a conservar en buenas condiciones.
5) Extendemos sobre una bandeja y extendemos y recogemos con la lengua hasta que alcance una temperatura de 30-35º y se espese.
6) Lo metemos en el molde cubrimos con el papel que nos sobraba y presionando le damos la forma homogénea.
7) reposar a temperatura ambiente al menos 24 horas.
8) Sacar el turrón del molde, quitarle el papel y extender un poco de azúcar por encima. Quemar el azúcar con una plancha (de cocina!) o con un soplete.
A disfrutar! Felices fiestas!
Bon nadal ;-)
Entre el acueducto y los exámenes que me han traído a mal traer, he estado un poco ausente, así que mientras se me cuajan los turrones, aprovecho la pausa para desearos una feliz navidad, un feliz solsticio o unas vacaciones (cada uno como lo sienta). Estas fechas pueden resultar muy duras a veces, así que si la vida no os sonríe: hacedle cosquillas.
Y muchas gracias por los consejos, las ayudas, los apuntes, y los buenos ratos que pasamos arreglando el mundo
Suso, Jofe, JuanCarlos, Corsaria, Txarli… como dicen por aquí: un plaer!!
Facciones ciclistas
Ciclistas vehiculares que se consumirán en el fuego eterno si pisan un carril bici, carrilbicistas y cicleatones que morirán fulminados si circulan un trayecto por la calzada, la gente que no se viste para andar en bici, los que para andar en bici se disfrazan, los históricos, los advenedizos, los defensores de la infancia y la senilidad en bici, los aguerridos integristas del cualquiera por cualquier sitio… y los bicikafres, cada uno atrincherado en su compartimento estanco defendiendo su lógica a capa y espada.
Artículo completo en bicicletas, ciudades, viajes…
Me ha llegado al alma, para mí que soy una ciclista novata, que intento acoplarme, aprender, esto es exactamente lo que veo; y duele…
Accesorios para la bicicleta urbana
Creo que ya hace unos meses que comenté que a la hora de elegir mi bicicleta plegable me equivoqué. Me temo que me dejé llevar y me compré una bici de cicloturismo en vez de una bicicleta urbana. El problema fue que para la movilidad intermodal que necesitaba en Madrid (bici + tren) no era la bicicleta adecuada, pesa demasiado y el plegado está pensado para embalar la bicicleta y facturarla en avión o en tren, no para pasearse con ella por las escaleras del metro (se despliega con mirarla). Así que acabé por no usarla, la plegué y la dejé en la furgoneta para la tenerla siempre a mano en cualquier excursión, que es para lo que realmente es esta bici: para tirar millas.
Por eso cuando llegué a Barcelona me traje la otra bici que pesa menos y es más ágil (quizá también es que estoy más hecha a ella), pero pronto descubrí que cuando te mueves por la ciudad con la bici la mountain bike no es adecuada. No está pensada para llevar peso y yo siempre voy cargada de paquetes y cosas, y cuando le ponía la cesta para la perra, además de quedarme sin espacio para llevar nada, tenía que levantar la pierna por encima de la cadera para poder subirme, lo cual con tacones y minifalda es toda una hazaña. Porque esa es otra, cuando utilizas cada día la bici para desplazarte, no te disfrazas, coges la bici tal y como vayas vestido en ese momento, y no te vistes en función de la bici sino en función de lo que vayas a hacer. Si has quedado a cenar y vas con el traje de noche y los tacones de 10 cm, así es cómo te montas en la bici.
Así que en el siguiente viaje dejé la Mtb en Cabo de Palos y me traje la bici verde a Barcelona. No me ha sido fácil hacerme con ella, me ha costado. Y mira que es un bicicletón pero no acaba yo de sentirme cómoda. Llegué incluso a plantearme seriamente la posibilidad de venderla y hacerme con una bici clásica pero… al final, no sé muy bien cómo se ha producido el milagro y he acabado por enamorarme de mi niña verde. Bueno sí se cómo: es la más dura entre las duras, no tiene un fallo jamás, va como un reloj y no necesita mimos. La otra, con el trato que ha recibido ésta se me hubiera caído a cachos varias veces y nos habríamos pasado los días en taller. Pero ésta no, siempre está lista para llevarte al fin del mundo a mí, a mí perra, mis compras y todo lo que se me ocurra. Leer más…
Bici libre
Bici libre es el nombre corto de una página con un nombre muy largo: ”El carril-bici es el opio del pueblo ciclista“, una página activista dónde las haya y una de esas páginas que te pueden salvar la vida, porque la triste realidad es en que en los carriles bici se mata la gente. Así de simple. Y no hay tanta gente dispuesta a decirlo tan alto y tan claro.
No se extirpa un cáncer dándole palmaditas y buenas palabras de “empatía” al paciente: se extirpa con un bisturí. Y en la medida en que yo pensara que burlándome de alguien que se ha matado estúpidamente disminuiría la probabilidad de que otra gente se matase repitiendo el mismo tipo de estupideces, no dudaría en hacerlo.
… mi objetivo no es la gente que ha tenido un accidente, sino la gente que todavía no lo ha tenido, y más específicamente la gente que está empezando a usar la bici, y que tiene que elegir qué tipo de hábitos va a seguir con ella en el futuro..
Estaba yo pensando cómo darte las gracias por ese artículo que escribiste el otro día cuando me he encontrado con este vídeo esta mañana, si sale algún carril bici
pero es de esos vídeos que te hacen sonreir y dice algo que tu practicas cada día: If you don’t like something, change it!
Tortilla catalana
Es curioso, llevo ya más de un mes con mi curso de cocina y aquí no he dicho nada al respecto, tampoco he publicado ni una sola receta. Teniendo en cuenta que me pasan la documentación protegida con 127 contraseñas, supongo que estarán protegidas por todo tipo de derechos; además, por regla general son recetas muy elaboradas que requieren horas de trabajo. Pero hay un par de asignaturas en las que damos recetas tradicionales, populares, en concreto hay muchas recetas de la cocina tradicional catalana que para mi son todo un descubrimiento, y creo que no estaría de más compartir alguna de ellas. Y la primera no puede ser más fácil, más rápida y más rica.
TORTILLA DE BUTIFARRA NEGRA Y MONGETES
- 2 cucharadas soperas colmadas de butifarra negra cortada en cuadraditos
- 2 cucharadas soperas colmadas de monjetes cocidos
- 2 cucharadas soperas rasas de cebolla cortada en ciseler (opcional)
- 2-3 huevos (se me habían olvidado y ¿qué es una tortilla sin huevos?)
- Cortar la cebolla en ciseler y ponerla a rehogar con un poquito de sal (poca, que la butifarra ya tiene sal) a fuego muy lento hasta que esté totalmente cocida y transparente sin que tome color (20 min / media horita)
- Saltear ligeramente las judías con la butifarra a fuego fuerte en una sarten con poca grasa.
- Batir bien los huevos con otro pelín de sal.
- Mezclarlo todo con cuidadito
- Cuajar la tortilla. El punto a gusto de cada uno, a mi personalmente me resultan más ricas un poco melosas.
Barcelona sigue ganando puntos
Hoy me ha pasado algo en el moll de la fusta, una nimiedad, pero me he vuelto a casa con buen sabor de boca y una sonrisa. He ido a darle a estrellita su último paseo del día, 10 minutillos para que haga un pis. Cómo tenía la bici abajo, pues he aprovechado y nos hemos cruzado al puerto, ella trotando y yo en la bici.
El moll de la fusta es uno de esos espacios compartidos que tanto me gustan, hay gente paseando, gente bici, gente en patinete, con patines, en segway…. y mucha mucha gente paseando al perro, unos en bici como yo y otros andando; y la mayoría de los perros van sueltos. La regla no escrita es que mientras el perro esté controlado, no moleste a nadie y tu estés pendiente…. bienvenido seas tú y tu perro con o sin correa. Y eso mola, porque es un espacio muy amplio en el que los perros pueden correr a sus anchas, socializarse y divertirse sin que nadie te diga nada, aparte de buenos días.
Bueno, pues en esas estaba yo haciendo trotar a Estrella, cuando he visto venir 2 motos de la policía. Como hago siempre, he controlado a la perra para que se estuviera quieta y no se metiera entre las ruedas; y en estas un señor oscuro (de carácter y de color de piel) que estaba a unos 4 metros de nosotras y obviamente borracho o ciego, se ha levantado pegando gritos: coge a tu perra, déjame en paz…. yo, he ido a coger a la perra que estaba a mis pies y bastante lejos del tipo y le he dicho con un hilo de voz “pero si la perra no le ha hecho nada” y oigo al policía que pasa pegado a mi izquierda que me dice…. “no le hagas ni caso”. Qué gusto me ha dado! Se me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja que le hubiera dado un beso al policía allí mismo
en Madrid, me hubieran cascado 400€ de multa por llevar al perro suelto hasta sin tipejo!
También quiero pasear
Últimamente, hemos hablado mucho de la bici como medio de transporte. Es normal, desde que llegué a Barcelona mi bici es mi medio de locomoción; tanto es así que me tengo que dejar notas en la nevera: ¡¡¡Niña!!!! Saca el coche a pasear!! Si no fuera porque tengo perra y me es imposible viajar con ella (pesa más de 6 kilos) creo que vendería la frago y me limitaría a alquilar un coche para los viajes (es más barato, entre otras muchas cosas).
Pero además de utilizar la bici para ir de un sitio a otro, también me gusta pasear, sin rumbo fijo, sin preocuparme del tráfico, sin prisas, con mis cascos, mi perra correteando a mi alrededor… y para eso elijo espacios compartidos, sin coches, sin tráfico, sin semáforos… en una palabra… peatonales. En Barcelona identifican este tipo de espacios con una señal cuadrada, divida por una línea diagonal con una bici a un lado y un peatón al otro, pero a mi me gusta esta, por lo explícita:
Porque si algo hay que tener claro en este tipo de espacios… es que el peatón tiene prioridad absoluta. Si tienes prisa para llegar a alguna parte estás mejor en la calzada. Nunca hay que llegar al “caso de conflicto” y en caso de producirse… el peatón debe despedirse con la mejor de sus sonrisas y de ti depende que así sea.
Cuando vivía en la playa, lo de pasear estaba fácil, sólo tenía que pedalear un km como mucho para llegar al campo y poder ponerme los cascos y soltar a la perra. Aquí en la ciudad, la cosa cambia, para salir al campo hay que coger el coche (o el tren) subir la bici, salir de la ciudad…. no siempre dispongo de tanto tiempo y por eso agradezco muchísimo la existencia de este tipo de espacios no motorizados, me permiten salir a pedealear despreocupadamente durante un par de horas sin perder tiempo en traslados.
Una de las cosas que más me preocupa de esta afición del personal a moverse por las aceras atropellando peatones, es la previsible prohibición de las bicicletas en este tipo de entornos. Si se llenan de ciclistas difrazados de Induráin (o no) serpenteando a toda pastilla entre los peatones y provocando “conflictos” acabaremos por verlas prohibidas y nos quedaremos sin espacio para pasear. Porque estos espacios no son para entrenar, ni para correr hasta perder el fuelle, son para disfrutarlos, despacio, sin prisas.
Cuando pedaleo por este tipo de sitios me atengo a unas normas muy claras:
- Mi velocidad de crucero podría servirme como entrenamiento para una slow race. Sólo si no veo un peatón a 100 metros a la redonda, incremento un poco la velocidad para que Estrella corra, tampoco demasiado, pesa 8 kilos y es paticortilla :-)
- Ante la más mínima aglomeración de peatones: desmontar. Nada de serpentear entre ellos, desmontas y andas unos metros o te paras, esperas a que pasen y sigues.
- Si hay algún cruce (en mi paseo habitual hay 2): desmontar y cruzar por el paso de cebra andando con la bici de la mano.
- Extremar la precaución, especialmente si vas con cascos. Llevar cascos con música te aísla completamente del mundo que te rodea y no te permite oír una advertencia o una señal de peligro, por eso, hay que ir más despacio aún si cabe y con ojos hasta en la nuca. Mirando a todos lados, constantemente, sin bajar la guardia en ningún momento y prestando especial atención a los niños y los perros que tienen una tendencia natural a meterse bajo las ruedas. Y si vas a salir a la calzada, por supuesto, te quitas los cascos y apagas el mp3 porque hay pocas cosas más peligrosas que no oír el tráfico cuando vas en la bici. Oír un coche a tiempo te puede salvar la vida.
- Ceder el paso y que se note, algunas veces los peatones se cruzan en tu camino de forma imprevisible porque giran sobre si mismos o cambian bruscamente de dirección, siguiendo las reglas anteriores no suele haber el más mínimo problema, tienes tiempo de sobra para reaccionar. El problema es que algunos peatones están ya tan acostumbrados a que les atropellen que cuando esto ocurre te piden disculpas, en estos casos, yo siempre paro, echo pie a tierra y respondo: no, por favor, disculpe usted.
- Sonreír, es gratis y en los tiempos que corren se prodigan poco las sonrisa. Sonreír y establecer contacto visual con los peatones de las cercanías les hace sentirse seguros porque saben que les has visto y que les vas a dejar pasar.
No es tan difícil que la convivencia con los peatones sean un experiencia agradable. Y ya que estamos voy a añadir una regla más que cumplo a rajatabla con los peatones, esta vez cuando me los encuentro en la calzada: me paro en los pasos de cebra para dejarles pasar, no los esquivo, no cuesta nada y te hacen la ola de sorpresa y agradecimiento









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